sábado, 18 de agosto de 2012


Dinamicas y Juegos: TARJETAS DE CRECIMIENTO

OBJETIVO

I. Desarrollar una atmósfera de aceptación para la toma de riesgos y la apertura propia.


II. Dar aquellos que están dentro de una comunidad de laboratorio grande, una entrada legítima a la provisión de una retroalimentación individual a los miembros de otro subgrupo.


III. Suministrar a los participantes una retroalimentación específica y particular que los ayude en la toma de decisiones referentes a su propia conducta.


IV. Aumentar el conocimiento y aceptación de los componentes de la personalidad que hacen menor la eficacia entre personas.

V. Reforzar el compromiso individual a un cambio de conducta mediante la verbalización abierta y el desarrollo de un método o receta para dicha modificación.

VI. Reforzar las habilidades de un subgrupo en las tomas de decisión y en el desarrollo de la tarea.

TIEMPO:
Duración: 120 Minutos

TAMAÑO DEL GRUPO:
Ilimitado
Dividido en subgrupos de 4 participantes.

LUGAR:
Aula Especial
Un salón amplio bien iluminado acondicionado con butacas movibles.

MATERIAL:
Fácil Adquisición

Marcadores, tarjetas de 12.5 X 20 cm. y alfileres.


DESARROLLO


I. El instructor hace una presentación del ejercicio a todo el laboratorio. Sugiere que aunque los individuos han estado recibiendo retroalimentación y experiencias interpersonales mediante la interacción de sus propios subgrupos, que son un valioso recurso, pero que no ha sido totalmente utilizado -los participantes de otros subgrupos dentro de la comunidad. 

 Hace énfasis en que las metas de la experiencia en el subgrupo de relaciones humanas tienen que ver con el crecimiento individual. Este crecimiento depende en gran parte de la apertura, la confianza y la buena voluntad de los participantes para dar y recibir retroalimentación, tanto positiva como negativa. 

 Añade que explorar las conductas propias menos efectivas dentro de un subgrupo es difícil, ya que implica la autoapertura, que la mayoría de los individuos quiere evitar en sus contactos diarios con los demás. Sin embargo, es el esfuerzo por hacerlo más eficaz lo que motiva a los individuos a participar en los experimentos de entrenamiento de relaciones humanas. 



 Por lo tanto, la autoapertura y la retroalimentación de los aspectos negativos de la personalidad de cada uno, son indispensables para un crecimiento útil.

II. El instructor discute los objetivos de este ejercicio con objeto de establecer un compromiso por parte de los participantes para involucrarse más en el ejercicio.

III. El instructor pide a los participantes que regresen con sus subgrupos a desarrollar recetas de conducta para cada miembro del subgrupo. Sugiere que los individuos empiecen a descubrir ante los demás una característica personal que sientan que está funcionando mal en las relaciones entre personas y declarando la necesidad de modificarla en términos de conducta: por ejemplo, “No debo disculparme tan a menudo”. Si la elección no parece apropiada al subgrupo, se discute el asunto y los demás miembros sugieren otras alternativas o lo hace el mismo individuo. Cuando se tienen la receta final, el grupo ayuda al individuo a expresarla en una oración que haga una petición a los demás. Por ejemplo, la petición: “Ayúdenme a no pedir tantas disculpas” solicita ayuda de los demás para lograr un concepto más positivo de uno mismo. Las recetas desarrolladas por el subgrupo se escriben claramente en tarjetas de 12.5 cm. X 20 cm. y se colocan en la ropa del participante. (Los instructores del subgrupo también pueden participar para hacer más legítima la apertura y la confianza y promover un sentido total de unión comunitaria.

IV. Se vuelven a reunir todos los subgrupos en un cuarto grande y se les pide que se pongan a caminar alrededor del cuarto, encontrando a la mayor cantidad posible de participantes. Se hace énfasis de que en esta etapa no deben hablar. Deben leer con cuidado las tarjetas de los demás e intentar asociar las caras con las recetas.

V. Después de un tiempo adecuado para leer las tarjetas, el instructor detiene esta interacción y les pide que formen parejas. Estas deben analizar la experiencia en términos de autoapertura y de la retroalimentación negativa que experimentaron dentro de sus subgrupos, los sentimientos que provocó el andar caminando y su respuesta a las tarjetas de los demás.

VI. El instructor les pide que dejen a su pareja para reunirse con todos. Posteriormente detiene esta interacción y nuevamente les pide que formen duetos con gente diferente. Les pide se empeñen en alguna conducta de ayuda que parezca adecuada.

VII. El instructor anuncia que cada pareja se reunirá con otra para formar cuartetos que analicen este ejercicio hasta este punto. Deben experimentar apertura y confianza hacia los otros, dando a los participantes la oportunidad de intentar una nueva conducta.

VIII. El instructor guía un proceso para que el grupo analice, como se puede aplicar lo aprendido en su vida.

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